Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez presenta sus cinco finalistas

Gonzalo Calcedo (Palencia, 1961)

Santanderino de adopción, es uno de los actuales cultivadores de la narrativa breve (relato y novela corta) más respetados y leídos, una referencia para muchos escritores jóvenes. Poseedor de un estilo propio y reconocible desde su primer título (Esperando al enemigo, Tusquets, 1996), entre sus libros sobresalen La carga de la brigada ligera (2004), Temporada de huracanes (2007) y El prisionero de la avenida Lexington (2010), editados, como Las Inglesas, por Menoscuarto. Quizá por ello sus cuentos han merecido premios tan prestigiosos como el NH Vargas Llosa, el Córtes de Cádiz o el Hucha de Oro.

 

Las inglesas
Menoscuarto

Vivida en presente, la adolescencia es turbiedad, indiferencia adulta, años que descosen la niñez hasta convertirla en harapos. Vista en pasado, es una quimera: estuvo allí, en las suelas de nuestras deportivas y... sencillamente ya no está. Pero jamás deja de acompañarnos, con sus flaquezas y conflictos pendientes. Las inglesas narra ese rito de paso, el peaje de crecer y encajar una presunta madurez. Nueve que no idealizan tiempos pasados ni embellecen lo triste y sórdido. Tampoco tratan de ajustar cuentas, hacer sociología o dar testimonio. Son historias agridulces donde abunda la ternura, cierto encogimiento de hombros, una pizca de nostalgia y algún desaire, para mirar la adolescencia como un patio trasero al que asomarse de vez en cuando.

Tomás Downey (Buenos Aires, 1984)

Es guionista egresado de la Escuela Nacional de Realización y Experimentación Cinematográfica. Ha publicado relatos en diversas revistas y antologías. Su primer libro, Acá el tiempo es otra cosa (Ed. Interzona, 2015), fue ganador del primer premio del Fondo Nacional de las Artes (Argentina, edición 2013, cuentos). Entre otros proyectos, se encuentra trabajando en su segundo libro de cuentos, que será publicado en 2017 por Fiordo Editorial.

 

 

 

Acá el tiempo es otra cosa
Interzona

Reúne dieciocho cuentos raros e inquietantes, narrados con sobriedad, que van del terror al absurdo. Una nube que lo devora todo, un niño enfermo cuyos ojos ausentes perturban a su familia, una semilla de la que crece un caballo; los relatos se ocupan del reverso de lo cotidiano, no de lo que habitualmente pasa sino de todo lo que podría pasar. En palabras de Mariana Enriquez, «en el realismo más brutal, y también en el fantástico más sorprendente, los cuentos de Acá el tiempo es otra cosa revelan un mundo extraño y a un narrador sólido, con un control notable pero capaz de momentos de intensa locura».

 

Eduardo Halfon (Guatemala, 1971)

Ha publicado doce libros de ficción. Su obra ha sido traducida al inglés, alemán, francés, italiano, serbio, portugués, holandés, japonés y próximamente al croata. En 2007 fue nombrado uno de los 39 mejores jóvenes escritores latinoamericanos por el Hay Festival de Bogotá. En 2011 recibió la beca Guggenheim, y en 2015 le fue otorgado en Francia el prestigioso Premio Roger Caillois de Literatura Latinoamericana.

 (Fotografía: Adriana Bianchedi)

 

 

Signor Hoffman
Libros del Asteriode

Un escritor viaja a Italia para honrar la memoria de su abuelo polaco, prisionero en Auschwitz; recorre las costas de Guatemala, desde una playa de arena negra en el Pacífico hasta una playa de arena blanca en el Atlántico; llega a Harlem, tras la nostalgia de un salón de jazz; y busca en Polonia el legado familiar heredado por su abuelo. Porque todos nuestros viajes, como dice el narrador, son en realidad un solo viaje. Cada uno de los relatos que componen este libro se mueve entre dos polos: de lo cosmopolita a lo rural, del viaje mundano al viaje interior, de la identidad que adoptamos para salvarnos al disfraz que con el tiempo vamos personificando: de señor Halfon a signor Hoffman.

Luis Noriega (Cali, 1972)

Estudió Literatura en la Universidad Nacional de Colombia y desde finales de los noventa reside en España. Ha publicado tres novelas: Iménez (Rocca, 2011), ganadora del Premio UPC de ciencia ficción; Donde mueren los payasos (Blackie Books, 2013); y Mediocristán es un país tranquilo (Random, 2014), finalista del Premio Nacional de Novela 2016. La colección Razones para desconfiar de sus vecinos (Random, 2015) es su libro más reciente.

 

 

 

Razones para desconfiar de sus vecinos
Penguin Random House Grupo Editorial 

Reúne nueve cuentos muy diferentes entre sí, pero emparentados por una serie de temas y obsesiones comunes: la violencia cotidiana, la identidad del otro y la propia, el autoengaño, los márgenes de la vida literaria... Un rasgo particular de la colección es el humor que permea todas las piezas y que adopta diversas formas: cínico y descarnado en el "Tríptico del Mata y Paga", ligero y desenfadado en "Las doce leyes del éxito".

Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978)

Sus dos primeros libros de cuentos El núcleo del disturbio y Pájaros en la boca, obtuvieron entre otros los premios Fondo Nacional de las Artes 2001 y Casa de las Américas 2008. En 2012 fue distinguida con el premio de cuento francés Juan Rulfo. Publica su primera novela en el 2014, Distancia de rescate, con la que obtiene el premio Tigre Juan y Ojo Crítico. Siete casas vacías, su último libro de cuentos, fue publicado por Páginas de Espuma gracias al premio español de narrativa breve Rivera del Duero. Traducida a más de veinte lenguas y becada por distintas instituciones, ha vivido brevemente en México, Italia, China y Alemania. Reside actualmente en Berlín, donde escribe y dicta talleres literarios.
(Fotografía: Alejandra López)

Siete casas vacías
Páginas de Espuma

Las casas son siete, y están vacías. La narradora, según Rodrigo Fresán, es «una científica cuerda contemplando locos, o gente que está pensando seriamente en volverse loca». Y la cordura, como siempre, es superficial. Samanta Schweblin nos arrastra hacia Siete casas vacías y, en torno a ellas, empuja a sus personajes a explorar terrores cotidianos, a diseccionar los miedos propios y ajenos, y a poner sobre la mesa los prejuicios de quienes, entre el extrañamiento y una «normalidad» enrarecida, contemplan a los demás y se contemplan.